Blog Inversiones · · Actualizado 7 de agosto de 2026 · 6 min de lectura

Nadie se sienta contigo a explicarte cómo prepararte para el retiro. Lo aprendemos tarde, casi siempre cuando ya estamos a las puertas de que sea difícil darle la vuelta. Por eso escribimos esto: es la conversación sobre el dinero que quizá nadie tuvo contigo, y que hoy te toca tener.

Así que haz una pausa antes de seguir y respóndete algo con honestidad: ¿en qué etapa de tu vida estás justo ahora? No hablo de tu edad en el acta de nacimiento, sino del momento que estás viviendo: el que apenas empieza y todo lo gasta en el presente, el que está hasta el cuello de compromisos, el que por fin ganó su tranquilidad, o el que ya ve el retiro asomarse en el horizonte y aún no sabe si eso le produce paz o angustia.

Lo pregunto porque el retiro no se decide a los 65. Se decide, casi sin darnos cuenta, en cada una de las etapas que vivimos antes. Y la buena noticia es que en cualquiera de ellas todavía se puede corregir el rumbo.

El retiro tranquilo no lo construye quien más gana, sino quien empezó con una estrategia que fue cambiando con él.

Vamos a recorrer esas etapas juntos. Pero no las leas como un calendario: léelas como un espejo. Y en cada una, hazte la misma pregunta: ¿esta soy yo? ¿esto me está pasando? ¿o así voy a llegar?

La etapa en que todo era para hoy

Pareja joven de viaje con maletas en una plaza europea: en la primera etapa el sueldo se va en experiencias y el retiro ni siquiera aparece en el radar

¿Te acuerdas de tu primer sueldo? Para casi todos se fue en lo mismo: salidas, ropa nueva, un viaje con los amigos, los antojos que antes no podías darte. Y pensabas, con toda sinceridad: “ya ahorraré cuando gane más”.

No era irresponsabilidad. Era juventud, y está bien haberla disfrutado. El problema es que en esta etapa tienes en las manos el activo más valioso de todos y casi nadie lo sabe: el tiempo. Cada peso que ahorras joven no vale un peso al momento de retirarte, vale mucho más, porque tiene décadas para multiplicarse con el interés compuesto. Ahorrar poco pero temprano casi siempre le gana a ahorrar mucho pero tarde.

¿Sigues en esta etapa? Entonces tienes algo que ningún cincuentón puede comprar de vuelta, por más dinero que tenga. No necesitas ahorrar mucho: necesitas empezar, aunque sea con una cantidad pequeña y automática. Lo que se construye aquí no es la cifra, es el hábito.

La etapa en que la vida se llenó de pagos

Familia frente a su casa: la etapa de la vida que se llena de hijos, colegiaturas y mensualidades

Después llega el momento en que la vida se llena. Una casa, un coche, quizá los hijos, las colegiaturas, las tarjetas. Podías con todo, sí, pero vivías justo, y “ahorrar para dentro de treinta años” sonaba a lujo cuando la quincena apenas estiraba unas cuantas semanas.

¿Te suena? ¿Es donde estás hoy? Si es así, quiero decirte algo sin paños calientes: es la etapa donde más gente posterga su retiro, y también donde ese error cuesta más caro, porque son los años en que el interés compuesto haría su mejor trabajo.

El truco no es ahorrar lo que sobra, porque nunca sobra, sino tratar tu retiro como una mensualidad más, igual que la del coche. Una aportación fija y automática, aunque sea del 5% o 10% de tu ingreso, hace que dejes de “ahorrar lo que quede” y empieces a pagarte a ti primero.

La etapa en que por fin ganabas bien

Mujer profesional revisando gráficas de inversión en su laptop: la etapa en que se gana bien pero conviene ponerle números al retiro

Y un día, por fin, respiras. Los hijos crecieron, el sueldo subió, la carrera dio frutos. Ganas bien. Y aun así, una noche haciendo cuentas, te cae el veinte de que no sabes cuánto llevas ahorrado para tu retiro. Ni cómo va. Ni si va.

Aquí conviene detenerse en una verdad que confundimos toda la vida: ganar mucho no es lo mismo que tener patrimonio. Se puede ganar excelente y llegar a los 60 sin un solo peso para dejar de trabajar, simplemente porque el ingreso nunca se convirtió en algo que trabajara por ti.

Déjame ponerte un caso para que se sienta de verdad. Imagina a alguien que trabajó formalmente treinta y cinco años y llegó a ganar $50 mil al mes, un sueldo que le costó décadas construir. El día que se jubila, si solo cuenta con su Afore, su pensión puede rondar el 30% de ese último salario. Haz la cuenta: unos $15 mil al mes. La misma persona, la misma casa, los mismos gastos, pero viviendo con la tercera parte del ingreso al que se acostumbró.

No es un dato inventado. La OCDE recomienda que tu pensión reemplace entre el 70% y el 85% de tu último ingreso para que no baje tu nivel de vida. En México estamos lejos: la tasa de reemplazo promedio se estima en 55.5%, según la edición 2023 del informe Pensions at a Glance de la OCDE, recogida por El Financiero. Y hay un detalle que casi nadie te explica: mientras más alto es tu sueldo, más baja tu tasa de reemplazo, así que un trabajador de ingreso alto que solo cuenta con su Afore puede quedar cerca del 30%. Esa diferencia entre lo que ganabas y lo que recibirás no la pone nadie por ti. La pones tú, antes.

¿En qué punto de esta cuenta te encuentras? Si estás en esta etapa, es el mejor momento para ponerle números a tu retiro y para que un instrumento como el Plan Personal de Retiro (PPR) empiece a cerrar ese hueco entre tu sueldo y tu pensión, con la ventaja extra de que, si pagas ISR, el SAT te devuelve una parte de cada aportación.

La etapa de la pregunta incómoda

Pareja con los dedos cruzados y gesto de preocupación: la etapa de la pregunta incómoda, ¿me alcanzará para retirarme?

Y entonces, casi siempre alrededor de los 50, aparece una pregunta que antes esquivabas: ¿me va a alcanzar para retirarme?

Aquí quiero preguntarte algo sin paños calientes: hay gente que ni siquiera sabe cuánto tiene hoy en su Afore. ¿Tú vas camino a los 50 sin saber con cuánto vas a vivir cuando te retires, ni siquiera si vas a poder retirarte? Porque no es lo mismo llegar a esta pregunta con una respuesta que llegar a ella con miedo, todavía ayudando a los hijos y sin saber de cuánto vas a vivir.

La verdad tranquilizadora es esta: a los 50 no es tarde. Todavía tienes entre 10 y 15 años de horizonte antes de la jubilación típica, tiempo suficiente para construir un complemento real. La estrategia cambia, se vuelve más consistente y ordenada, pero es el último tramo en el que todavía hay margen amplio para maniobrar. Lo único que no perdona es seguir esperando.

La etapa de decidir (y el error del que nadie te avisa)

Dueño de un pequeño negocio en su tienda: el empresario que tiene ingresos constantes pero no puede jubilarse porque su vida depende de ellos

Cerca del retiro, cada decisión pesa más. ¿Vender? ¿Conservar? ¿Invertir? ¿De qué voy a vivir el resto de mis días? Después de tantos años, lo último que quieres es equivocarte justo ahora.

Y aquí hay una historia que se repite mucho más de lo que imaginas, sobre todo entre quienes emprendieron. Imagina a alguien que construyó una empresa estable, solvente, con ingresos constantes durante veinte años. Sobre el papel, le fue muy bien. Pero llega el momento de soltar y descubre algo que no vio venir: no puede jubilarse. Su nivel de vida depende de que el negocio siga produciendo cada mes. Nunca separó su patrimonio personal del flujo de la empresa. Tiene ingresos, sí, pero no tiene libertad. Trabajó toda la vida para ser dueño de su tiempo y terminó siendo empleado de su propio negocio.

¿Te identificas? ¿Conoces a alguien así? ¿Es el camino al que vas sin darte cuenta? Tener un ingreso alto hoy no es lo mismo que tener un retiro asegurado mañana. En esta etapa la meta ya no es solo acumular, sino proteger lo construido y ordenar tu retiro de la forma más eficiente posible, tanto en lo fiscal como para tu familia, para que un día puedas soltar sin que se te caiga todo.

De la reflexión a la acción: empieza tu plan de retiro hoy

Si llegaste hasta aquí, es muy probable que te hayas reconocido en más de una etapa. Es normal, todos las vivimos. El problema nunca fue vivir cada una: es natural gastarlo todo de joven y llenarse de pagos después. El problema es atravesarlas sin una estrategia que cambie contigo.

Ahora hazte la pregunta más importante de todas, la que de verdad mueve las cosas: ¿cómo se ve tu horizonte desde donde estás hoy? ¿Te ves llegando al retiro tranquilo, o te ves haciendo esa cuenta incómoda del 30%? ¿Te ves dueño de tu tiempo, o atado a un ingreso que no puedes dejar?

La única buena noticia que de verdad importa es esta: en cualquier etapa en la que estés, todavía estás a tiempo de decidir distinto. No necesitas ganar más para empezar; necesitas empezar. Un plan de retiro se ajusta a cualquier edad y a cualquier bolsillo, y sus tres piezas (ahorro, inversión y protección) trabajan juntas para que ese horizonte, el de un retiro digno, se vea como tú quieres.

Si no estás seguro de cómo se ve tu horizonte, empecemos justo por ahí. En INV nos sentamos contigo a ponerle números a tu retiro y a diseñar la estrategia que le falta a tu etapa, sin costo y sin compromiso. La decisión de cómo quieres llegar sigue siendo tuya; nosotros te ayudamos a que llegues bien.

Y si esto te removió algo, haz una última cosa: mándaselo a esa persona que sigue diciendo “ya ahorraré cuando gane más”, o a ese amigo que gana bien pero no sabe cuánto tiene en su Afore. Compártelo porque alguien que quieres necesita hacerse estas preguntas antes de que sea tarde.

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Preguntas frecuentes

¿A qué edad debo empezar a ahorrar para el retiro?

La mejor edad para empezar tu plan de retiro es hoy, sin importar en qué etapa de tu vida estés. Empezar joven permite que el interés compuesto haga la mayor parte del trabajo, pero incluso empezar a los 50 marca una diferencia real: lo que no se recupera es el tiempo que ya pasó sin ahorrar. La regla es sencilla: mientras más temprano, menos esfuerzo mensual necesitas para el mismo objetivo.

¿Cuánto debo ahorrar al mes para mi retiro?

Como referencia, ahorrar entre el 10% y el 15% de tu ingreso mensual en un instrumento de largo plazo suele acercarte a una tasa de reemplazo adecuada. Lo importante no es la cifra exacta al inicio, sino empezar con lo que puedas (incluso $1,500 al mes) y ser constante. Un asesor puede calcular el monto según tu edad y la pensión que quieres.

¿Es tarde para empezar a ahorrar para el retiro si ya tengo 50 años?

No es tarde. A los 50 todavía tienes entre 10 y 15 años de horizonte de inversión antes de un retiro típico, tiempo suficiente para construir un complemento importante a tu Afore. La estrategia cambia (se vuelve más consistente y, según tu perfil, con un balance distinto de riesgo), pero empezar a los 50 siempre supera a no empezar.

¿La Afore es suficiente para mi retiro?

Para la mayoría de los trabajadores, la Afore por sí sola reemplaza en promedio alrededor del 55% del último salario, y bastante menos para los sueldos altos, cuando la OCDE recomienda reemplazar entre el 70% y el 85% para no bajar tu nivel de vida. Por eso conviene complementarla con un instrumento voluntario como un Plan Personal de Retiro (PPR), que además ofrece beneficio fiscal.

Fuentes y verificación

Fuentes consultadas:

Enrique Téllez

Sobre el autor

Enrique Téllez

Gerente de Inversiones, INV

LinkedIn

Especialista en inversiones, seguros y estrategias patrimoniales, con más de 10 años de experiencia en el sector financiero. Socio de INV Seguros y Gerente de Inversiones. Director Adjunto y formador de agentes en Agente Más Promotoría.

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